¡SOMOS FRANCISCANOS!

DE NUESTRO PÁRROCO ASOCIADO

En esta Fiesta de San Francisco, solo quiero recordarles que ¡TODOS ustedes son Franciscanos! Puede que no lleven el hábito marrón como lo hacemos los frailes, pero al ser miembros de esta parroquia Franciscana, también son Franciscanos. ¿Qué significa eso? Aquí hay un resumen de los valores Franciscanos, adaptado de la Red de Acción Franciscana (www.franciscanaction.org):

  1. Los Franciscanos están dedicados al cuidado de la creación, viendo a todas las criaturas como hermanos y hermanas. Todas las criaturas, desde la más pequeña hasta “nuestra Hermana, Madre Tierra”, eran hermanas y hermanos, parte de la misma familia de Dios. Siguiendo esta tradición, San Buenaventura desarrolló una visión teológica y espiritual que reconocía que toda la creación emanaba de la bondad de Dios, exisơa como una “huella” de Dios y nos conducía de regreso a Dios si somos capaces de “leer” la naturaleza correctamente.
  2. Los Franciscanos enfatizan la dignidad de la persona humana, especialmente en su naturaleza social. Aunque toda la creación es la “huella de Dios”, la tradición Franciscana entiende que los seres humanos también son creados a imagen y semejanza de Dios. Los seres humanos representan de una manera especial a Dios que es la Trinidad, y por eso logramos nuestra realización personal en la relación con Dios y en la comunidad más que en el aislamiento del individualismo.
  3. Los Franciscanos son testimonio de un amor y un respeto genuino por los pobres y vulnerables. Para Francisco, la pobreza implicaba no solo servir a los pobres, sino también ser pobre y estar conectado con aquellos que eran pobres y marginados. Este servicio a los pobres e idenƟficación con ellos estuvo en el corazón de la vida de Francisco y Clara, es allí donde descubrieron a Cristo como “el Hijo pobre de la Madre pobre”. Siguiendo el ejemplo de estos santos, los miembros de la familia Franciscana hoy están llamados a estar e identificarse con los pobres y vulnerables y con todos los que enfrentan discriminación de una forma u otra.
  4. Los Franciscanos son heraldos de paz y reconciliación. En sus Amonestaciones, Francisco explicó que “esas personas son verdaderamente pacificadoras que, independientemente de lo que sufren en este mundo, preservan la paz del espíritu y cuerpo por amor a nuestro Señor Jesucristo” (#15). Su saludo a todos, aún hoy repeƟdo por los Franciscanos, fue “Pax et bonum”, “paz y todo bien”. Los Franciscanos están llamados a construir la paz en su vida personal y en la sociedad.
  5. La visión Franciscana enfatiza la relación correcta de justicia. Desde el principio, los Franciscanos fueron vistos como fratres (y sorores) minores, hermanos (y hermanas) menores. La tradición Franciscana enfatiza un genuino encuentro de justicia y caridad. Los Franciscanos no intentan domesticar las palabras proféticas del Evangelio, sino que están llamados a vivir una visión de vida renovada y a relaciones basadas en la justicia, leer los signos de los Tiempos, cricar los abusos de poder y seguir una ética basada en la dignidad inviolable de todas las personas.
  6. La visión Franciscana es transformadora, exige cambio y conversión en sus adherentes. vio toda su vida como una conversión continua en la visión de Dios, a quien veía como un padre amoroso. Francisco vio su vida como una conversión continua del pecado a una vida vivida en gratitud por el amor de Dios. Siempre hay una cualidad inacabada en esta conversión hasta que entremos en el Reino de Dios.
  7. Los Franciscanos están llamados no solo a cambiar a sí mismos, sino también a ser agentes de cambio en la comunidad en general. Francisco comenzó su conversión en la Iglesia de San Damián, cuando escuchó el crucifijo desafiarlo: “Francisco, repara mi casa que, como ves, está en ruinas”. A lo largo de su vida, se dio cuenta de que la “casa” que necesitaba reparación era su propia sociedad y su Iglesia contempo‐ ránea. Hoy los Franciscanos siguen llamados a evangelizar con su ejemplo, tanto en la sociedad como en la Iglesia.
  8. Los Franciscanos reconocen que la vida es sagrada y están dedicados a una ética de vida constante. Dado que la vida es el primer regalo que nos da Dios, los Franciscanos tienen un profundo respeto por la vida humana. Por ello, la familia Franciscana, desde sus primeros momentos, abrazó la no violencia activa y arctiuló una teología y una ética centrada en el amor. Con esta fiesta concluimos el Tiempo de la Creación y entramos en el Mes de Respeto a la Vida. Los Franciscanos no solo luchamos contra el aborto, sino también contra todo lo demás que amenaza la dignidad de la vida humana y destruye la creación de Dios.

¡Feliz fiesta a todos ustedes, franciscanos!

Fr. Sam Nasada, OFM